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viernes, 27 de enero de 2012

Carta a un joven estudiante


Estimado Eduardo: Trataré de responderte en los mejores términos. Me alegra estés consciente que la política partidaria no me interesa más que desde la perspectiva ciudadana. Los partidos políticos en Nicaragua necesitan refundarse. No sé si les interesará hacerlo. Dentro de sus filas existen una gran cantidad de jóvenes que podrían ayudar a esta transformación. Tampoco puedo adelantarte si los dejarían hacerlo, como vos mismo lo adviertes. Un cambio de esta magnitud pienso que asustaría a sus eternos dirigentes. El inmovilismo de la clase política no es fortuito. Se cultiva con esmero. En esa huerta muy pocos cortan frutos. Sobre los jóvenes valdría la pena consultar a Agnes Heller. El texto que te recomiendo –Para cambiar la vida, 1981- probablemente lo encuentres en las librerías de Madrid. Aprovecha el viaje y si lo consigues ruégote comprarme uno. El mío lo di prestado y ya sabes el destino final de la mayoría de los libros que uno da o recibe prestado. Los damos o nos lo dan por perdidos aunque no sea cierto.

Como te atrae el tema de la preparación de los dirigentes políticos, debes volver a Weber. La política demanda cada vez mayor preparación, el alemán insiste en la construcción de sociedades meritocráticas. Estoy de acuerdo la política ha entrado en una nueva etapa. Existen personas que asimilan el gobierno de la cosa pública como si se tratara de una simple empresa. Ya ves el chasco de los mexicanos con Vicente Fox. Creyó que podía dirigir el país, basándose en su experiencia como gerente general de la Coca Cola. Julio Sherer García en La pareja (2005) el extenso reportaje sobre Vicente y Marta, les da una tunda. Consulta al adelantado de Gramsci. Dentro del campo marxista se interesó en señalar las cualidades que debía tener todo dirigente. Destaca el dominio de la técnica como requisito sustancial, además de sus capacidades políticas. La complejidad de nuestras sociedades demanda nuevos liderazgos. Una nueva sensibilidad. Te lamentas que la Asamblea Nacional esté poblada de mudos. Ahí llegan los fieles no siempre los más experimentados.

Deberías escribir un trabajo sobre los planteamientos de Sartori. No sigas haciéndote el desentendido. Cuando mayores son las exigencias en la esfera pública, los dirigentes sigan empeñados en rodearse de palafreneros. ¿Crees que Sartori exagera? Te ríes porque cuestiona a putas y cantantes, quienes gracias a su popularidad han logrado colarse en el parlamento italiano. Objeta que no sepan nada sobre cuestiones de Estado. ¿Temes que un día suceda algo similar en Nicaragua? En  legislaturas anteriores algunos cantantes fueron diputados y no les fue mal. El florentino sostiene que el prestigio de un príncipe depende de quienes lo rodean. La política ha sido reconvertida por los medios. Ahora importa de sobremanera conocer sus lenguajes, sus lógicas y ritmos. El éxito de Reagan era que sabía actuar y logró conquistar la presidencia. ¿Recuerdas la expresión de James Reston? ¡Qué diera Hollywood por tener un actor como Reagan! Los estadunidenses pusieron en sus manos el Oscar que se negó a otorgarle la academia cinematográfica.

Comparto tu preocupación sobre los medios. Pese a su enorme significado, no interesa a los políticos. No acaban de comprenderlos. Aunque no todos. El Presidente Ortega está claro de su trascendencia. ¿A qué crees que obedece su interés por concentrar el mayor número de canales televisivos? El mismo interés muestra con la radio e internet. Tus temores son compartidos por amplios sectores. Algunas personas están convencidas que se lanzará a copar todos los espacios mediáticos. Continuará estrechando su funcionamiento y cooptando el mayor número de periodistas. ¿Sigues pensando que tratará de asfixiar y acaparar todo el espectro mediático? A la larga le resultaría contraproducente. Sin duda seguirá mediatizándolos. ¿También opinas que reducirá a cero las voces disidentes? Algunos miembros de su partido acusan una enorme debilidad, sitúan como enemigos a todas aquellas personas que no están de acuerdo con su manera de conducir la cosa pública. Un juicio extremista y peligroso.

Los medios tienen una alta propensión a dividir el mundo en buenos y malos. Casi todos son maniqueistas. Aún con la nostalgia que me produce el jingle con que identifica su noticiero Rodolfo Tapia Molina, no olvides que crecí escuchando Radio-Informaciones y es un director ecuánime, no deja de asombrarme la manera extrema con que define su función: De la prensa resulta el bien o el mal, la luz o las tinieblas, la verdad o la mentira... No hay matices. Tu preocupación acerca de la reconversión de El Nuevo Diario es compartida por millares de nicaragüenses. Seguiré insistiendo en discutir a fondo el tema de la tenencia de medios. Un asunto difícil y complejo. No sabría contestarte si en las Escuelas de Periodismo o Comunicación abordan la importancia de la propiedad de los medios o cometen el sacrilegio de pensar que se trata de instituciones asimilables a cualquier empresa comercial o actividad financiera, como interesadamente afirman políticos y empresarios. Te lo averiguaré. El paso de la propiedad individual o familiar hacia formas corporativas es nuevo.        

Tanto en la radio como en la televisión siguen ocurriendo cambios drásticos. Las nuevas formas de propiedad van a ser corporativas. Se está tejiendo una intrincada telaraña jurídica. Un hilo de Ariadna bastaría para desmadejarla. En cuanto al acaparamiento que hace Claro de la telefonía móvil, fija, internet, televisión digital y satelital, no podría decirte cómo actuará el gobierno. ¿Qué futuro tiene ese cuasi monopolio? ¿Lo desmontará finalmente? No lo creo. Las dimisiones en este campo continuarán a pesar de ser lesivas para la economía del país. Jamás olvidaré cuando los diputados me invitaron a exponer mis puntos de vista acerca de la privatización de las telecomunicaciones. Mostraban más preocupación por distribuir diez millones de dólares puestos en sus manos, que saber las implicaciones reales de la enajenación del activo más importante y estratégico del país. En cuanto esté listo el nuevo anteproyecto de ley de telecomunicaciones te lo envío.

Sería un acto de reciprocidad de tu parte hacerme llegar tus comentarios. Te deseo éxito en la elaboración de tu tesis. Sobre la bibliografía que me pides, cuenta con ella. Abrazos.

sábado, 21 de enero de 2012

La Cultura del Fraude





I. Contexto histórico-político. El fraude en todos sus géneros y variantes se ha convertido en una práctica que llevará tiempo desterrar. Como una pandemia ha terminado enquistándose por todos los intersticios de nuestra sociedad. Durante los últimos años ha multiplicado sus raíces y diversificado sus cabezas, convirtiéndose en una medusa que infecta todo lo que toca. El fraude y su secuela de corrupción tal vez sea la peor herencia somocista. Sus síntomas son puestos al derecho y de revés por Pablo Antonio Cuadra, José Coronel Urtecho y Pedro Joaquín Chamorro, por citar a tres personalidades de la cultura y política nacional. Los estudios de Cuadra sobre “la guatusa”, ese gesto procaz que todos percibimos por muy escondida que este la mano bajo la bolsa del pantalón, alcanza una dimensión patética ante las mudanzas de significado que adquirieron las palabras durante el último decenio del somocismo como lo prueba el poeta Coronel Urtecho y no menos dramática la manera que Chamorro registra en sus editoriales, la burla a que era sometido el pueblo nicaragüense cada vez que era llamado a depositar su voto para escoger a sus autoridades nacionales.

La dimensión política es la más visible y rotunda. El descrédito de la clase política no es un hecho reciente. La expulsión del somocismo mediante una insurrección armada, entre otras razones obedeció a que nadie creía ya en la posibilidad real de bajarlo de la silla mediante una justa electoral. Decidido a mantenerse en el poder más allá de lo establecido en la Constitución Política, el General Anastasio Somoza Debayle buscó alianzas con el doctor Fernando Agüero Rocha, para salvar el impedimento. Instalaron una Asamblea Nacional Constituyente para que elaborara un nuevo estatuto jurídico que le permitiera continuar como presidente de Nicaragua. El viejo Tacho había enseñado a sus hijos que cada vez que enfrentasen estos problemas, recurrieran a los conservadores, ávidos por participar en los repartos de poder en que degeneran los pactos y componendas políticas. Agüero fue la regla no la excepción. Desde entonces –marzo de 1971- dilapidó su enorme carisma e hipotecó el gran ascendiente político que tenía sobre los nicaragüenses.

Pero quien mejor traza el itinerario completo de los fraudes somocistas es Pedro Joaquín Chamorro, en su condición de periodista y como opositor tenaz a los desmanes de la familia dinástica. Pedro Joaquín pulsa a fondo las elecciones para mostrar el pus que destilan y las llagas incurables que dejan sobre el rostro envilecido de la patria. Cuando se embarcó en la invasión armada de Olama y Mollejones -1959- lo hizo porque estaba persuadido que el somocismo nunca se iría si continuaba controlando todos los poderes del Estado y contando los votos las veces que montaba remedos electorales para dar visos de legalidad y legitimidad a sus pantomimas. Los Somoza cuidaban las formas. Jamás se saltaron las trancas de la reelección si antes no procedían a darles un caretazo de legalidad. Trataban de guardar las apariencias jurídicas. Si la Constitución Política prohibía la reelección buscaban como reformarla en el mismo seno de la Asamblea Nacional.
Como cada elección era un montaje que no satisfacía los deseos de cambio que demandaban las mayorías, hubo un momento que el pueblo cansó de tanto engaño. Los encargados de contar los votos, puestos por ellos en esos cargos, lo hacían de forma fraudulenta. Debido al desprestigio del Partido Conservador de Nicaragua (PCN), en las elecciones de 1947 cedió su casilla al Partido Liberal Independiente, -nacido tres años antes de una fractura del Partido Liberal Nacionalista (PLN)- para que corriera como presidente el doctor Enoc Aguado. No contento con birlar el triunfo del PLI y de instalar al doctor Leonardo Arguello, el candidato derrotado, Somoza García lo depuso veinte días después mediante un golpe de Estado. Convenció a los conservadores que les entregaría el poder. Triste momento. Permite comprobar que Emiliano Chamorro había capitulado a favor de Somoza García, inclinando la balanza a su favor, a través de los diputados que controlaba en el Congreso de la República.

¡Lo demás es historia sabida!

II. Otras expresiones no menos dramáticas. Los fraudes electorales constituyen una expresión condensada de los altos índices de corrupción a los que ha arribado la clase política. Su carácter contaminante resulta indiscutible. Una vez infectado el cuerpo político difícilmente se salva el resto de las instituciones que conforman una sociedad. Incluso voy a obviar los fraudes fiscales, cometidos tanto a uno y otro lado de la acera, desde el gobierno hacia las empresas y ciudadanía y desde estas hacia el gobierno. Más bien voy a referirme a aspectos baladíes, no por eso menos significativos del enorme mal que nos aqueja. El magistrado Sergio Cuarezma revela que si para integrar Sala en la Corte Suprema de Justicia y evitar la presencia de otros magistrados, se vuelve necesario cortar la luz, habrá que hacerlo. Si un equipo de beisbol va perdiendo y hay que dejar a oscuras el estadio, pues ¡ni modo! habrá que hacerlo. Si en un juego de volibol no han llegado los seis jugadores que se requieren para evitar el forfeit, dejan a oscuras el local mientras llaman a uno de sus integrantes pidiéndole que apure el paso.     

Igual acontece en la elección de una federación deportiva. Si hay que sentar a una persona que no es miembro de ninguna junta directiva, no importa si su voto les resulta favorable. Las inhabilitaciones de última hora también forman parte de estos juegos de prestidigitación. Para evitar la presencia de una persona cuyo voto agria la fiesta, nada mejor que pedir no lo incorporen alegando cualquier pretexto. Cuando no se comparten los mismos principios y temen por el creciente ascendiente de una persona al interior de un partido político, buscan como expulsarlo porque pone en riesgo el liderazgo del jefe. ¿En base a qué disposición tomar una determinación como esta? Eso es lo de menos, ya encontrarán motivos suficientes, si no los inventan. Algunas personas invitan a sus amigos a formar parte de un jurado calificador con la condición de garantizar su voto de antemano. Está ahí para garantizar la escogencia que el otro determine.

Donde estas marrullerías alcanzan mayores alturas es en los concursos de belleza. Al menos puedo dar fe de dos o tres certámenes en lo que he participado. Lo insultante y grosero viene a ser que las jóvenes participantes, sus familiares y amistades, creen en la pureza de la elección. Invierten cuantiosas sumas de dinero en propaganda, gastan enormes cantidades en la compra de vestidos, zapatos, maquillaje, salones de belleza, fajas, carteras, lencería, joyas y demás accesorios, confiadas de participar en un evento ajeno a toda manipulación falsificadora. Creen que la mano del fraude no alcanza estas latitudes. Parten de la sanidad con que se registrará la votación. Confían en la idoneidad de los jurados. Es válido que hagan lobby, incluso que coqueteen. Pero el engaño, la adulteración, tretas y golpes bajos, forman parte de estos eventos, como la lepra se adhiere a la piel del enfermo.

Esta es solo una aproximación al tema. Sigan ustedes armando el puzle. Mientras el cuerpo político no sane, ¿cómo pretender que cure el resto de la sociedad? ¡Cómo! ¡Díganme como!